Alejandro Pérez es un cineasta que ha hecho un corto sobre el proceso creativo y la meta referencialidad. Es una idea o simple onanismo, no sé. Se ha llevado el premio del público en el certamen de cortos de notodofilmfest, lo que no necesariamente quiere decir que no sea bueno. Si queréis más información visitar la página del autor, pero, mejor, antes visionar el video.
Hoy me ha pasado una cosa curiosa. Estaba, como cada día a la misma hora y casi que en el mismo sitio, leyendo El País (ya con acento, pero cada vez con menos principios) tan aburridamente como podía entre bocaditos a la tostada y bocaditos furtivos ( y mentales) a la camarera que me está enseñando la erótica del amor de madre, pero esto es otro tema, quizá otro día. El caso es que uno de los artículos mencionaba a Iván Castell, un filmador de cortos aragonés que está teniendo mucho éxito en la red con su corto nave #527. La verdad es que después de tanto machaqueo con la Chacón, el zapatitos o el monaguillo hipocritón y trajerillo de Camps, cuando lees cualquier cosa en El País estás buscando la intención con la que ha sido publicada, la trama. Una noticia así no tiene porque tener más trasfondo, pero ya nos gustaría a todos que alguien nos hiciera una campaña publicitaria parecida. Esto es pura envidia, claro.
Cuando he llegado esta tarde a casa he visionado el corto. La historia me ha parecido poco original y la interpretación (sobre todo del hombre de negro) creo que mejorable. Yo lo hubiera acortado un poco, hubiera quitado diálogos y los hubiera hecho más crípticos, quizá. Quitando esto, que es una simple impresión de un espectador cualquiera, creo que la trama está bien montada. Por supuesto recuerda a otros, pero, ¿que sería de nosotros sin referentes, sin las vecinas que nos hablan por las esquinas? El corto cumple con creces el que creo que es su objetivo principal: crear un clima de desasosiego y tensión creciente en el espectador hasta llegar a la eclosión final donde la historia se resuelve de una forma ya vista muchas veces, pero no por eso menos efectiva en este caso. No me gusta que la explicación de la falla venga dada desde la literalidad del dialogo de los personajes, creo que hubiera sido de gran mérito una explicación, por otra parte necesaria, exclusivamente visual. No obstante estos peros que voy poniendo, me quedo con la sensación de que el film tiene muchos más méritos que deméritos, sobre todo en su montaje, verdadero causante del efecto de tensión que progresivamente se apodera del espectador, y por su música, compuesta por Guillermo Siibert. Hasta aquí la filología.
Ahora la sociología. Lo que más me ha llamado la atención han sido los comentarios que algunos espectadores, que al igual que yo habían ido a ver el corto por su referencia en El País. Si observamos atentamente los comentarios vemos como los que han sido hechos tras la noticia del periódico son bastante más negativos que los hechos anteriormente. Si tenemos en cuenta que el corto fue estrenado en 2 de junio y hasta ayer había recibido más de 30000 visualizaciones… ¿qué ha cambiado? ¿Se ha convertido en otra película? Yo creo que sí. Puede que haya alguna fórmula secreta o algún encantamiento disfrazado de logaritmo neperiano que, llegando a un número dado de espectadores (o de lectores, o de auditores) convierta la obra en algo que hasta ese momento no fue. Es lo que se llama morir de amor.
Os dejo el video (con una buenísima postproducción) y también algunos enlaces para conocer al autor:
Bruce Branit es un preciosista supervisor de efectos especiales que está alcanzando reconocimiento por sus creaciones en internet. Un video coproducido por él se hizo muy popular cuando comenzó esto de los cortos pensados para su distribución por la red. Se llama “405 The Movie (emergency landing)” y es espectacular.
En este video que os muestro a continuación, Branit alcanza un lirismo cautivador. El video se llama World Builder y narra cómo un hombre construye un mundo virtual para la mujer que ama.
El hombre construye un mundo para que viva más cerca de él la mujer que ama, postrada en la cama de un hospital, pensemos que en coma.
Dos finales posibles:
a) La mujer, por efecto de las señales neurológicas que el hombre le transmite directamente al cerebro, despierta, bella durmiente, y vive feliz y contenta el resto de su días con su príncipe azul.
b) La mujer, por efecto de las señales neurológicas que el hombre le transmite directamente al cerebro, despierta, bella durmiente, y vive feliz y contenta exactamente durante dos años menos un mes y quince días con su príncipe azul, ya que desde un tiempo atrás se ha ido dando cuenta que su príncipe no para de retocar su mundo virtual y le ha ido añadiendo elementos que cada vez tienen menos que ver con ella (un equipo de la NHL, un río con salmones para ir a pescar los fines de semana, tres puestos de perritos calientes en la misma calle y una casa de apuestas regida por una despampanante rubia de bote con un minúsculo baberito de color rosa como sus pezones). La mujer denuncia al marido alegando acoso, secuestro y malos tratos psicológicos. El hombre recibe una orden de alejamiento y es expulsado del mundo virtual. Al poco la chica de la casa de apuestas y la ex-mujer se enamoran, se tiñen el pelo de rosa y ponen el mundo virtual en venta. Se van.
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