lunes, 1 de diciembre de 2008

Regalos y ausencias




Es curioso como con el paso del tiempo, entrepuertas y escaleras, vamos incorporando pequeñas cosas a nuestra vida que se van convirtiendo en grandes. Leemos historias que nunca nos abandonarán más, conocemos gente que aunque sí nos abandonará, se quedará con nosotros quizás sin saberlo. Adquirimos costumbres insospechadas tiempo atrás, desde abrazar el Islam a pedir el descafeinado de sobre en vez del de máquina y algunos, incluso, llegan a terminar, por una vez, su primera colección de fascículos, después de haber comenzado mil y una septiembre tras septiembre movidos por un pasajero propósito de regeneración otoñal. Vamos llenándonos de esos pequeños recuerdos que se convierten en el espíritu del que nos los ha regalado, ocupándonos de nuevo por unos momentos y dejándonos la satisfacción, quizás diría mejor la tranquilidad, de que su presencia, aún en su ausencia, sigue haciéndonos bien. Uno de estos regalos es la canción que os pongo a continuación. Guardarla para cuando pase el tiempo. Seguro que la conocéis. Es Eternal Flame, de las Bangles. Tengo otra versión, grabada en un casero karaoke, que me gustaría que alguien recordara. Pero no me atrevo a ponerla. Aún.
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3 comentarios:

Margot dijo...

Ya lo creo que la recuerdo, era una de mis favoritas, y aun hoy, de vez en cuando, sigo escuchándola como otras muchas... Sí, es cierto, hacemos nuestras algunas cosas; canciones, lugares, objetos.., y, esas cosas, luego, con el paso del tiempo, las guardamos en cajitas invisibles. Las personas, ya es algo mucho más complicado; un buen día llegan hasta nosotros, a veces, incluso, por casualidad, te encariñas con ellas, y cuando crees haber consolidado ese vinculo especial, pasa que, como por arte de magia todo se desvanece... y descubres que nada es lo que parece, descubres que ya no esta a tu lado, así son las cosas de esta vida.

Gracias por dejar tus direcciones. Te vendré a visitar de vez en cuando.

Un abrazo.

alex lamico dijo...

Bienvenida a mi pequeño rinconcito, es curioso como tú, que citas a la casualidad, eres en ti misma un azar en este vaivén de personas, recuerdos y olvidos. Es curioso que te nombres Margot, ya seas reina o no, porque Margot es como un nombre de reina, de corazones.

Margot dijo...

Conozco la historia de la reina Margot, una mujer admirable... más que quien cambió sus convicciones por la ambición de un reino (Paris bien vale una misa)... Estoy lejos de ser una reina... ni tan siquiera soy princesa, pero eso me ocurre por ser algo rebelde y, a pesar de, tal y como están las cosas, obcecarme con estas ideas mías, mucho más cercanas a las de la plebe que a las de la nobleza.... Y, en cuanto a lo de los corazones, pues como que casi estoy de vacaciones, jajaja, es broma.

¿Qué es el azar, la casualidad, el destino?.. creo que, simplemente es: estar en el lugar preciso, en ese momomento adecuado..., es así como funcionan las cosas, al menos yo desconozco otras formas -se admiten sugerencias-.

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